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Devolver a la vida especies extinguidas, el sueño hecho realidad de la ingeniería genética


Redacción Digital/lasexta.com


Nunca hasta ahora se habían extinguido tantas especies y tan rápidamente. Esta vez los culpables somos nosotros. Devolverlas a la vida con ingeniería genética, como se han propuesto en Australia con el tigre de Tasmania, es una realidad




enía cabeza de can y color de felino, pero el tigre o lobo de Tasmania no era ninguno de los dos, sino un marsupial. Tras décadas de caza masiva, solo quedó uno, Benjamin y con su muerte en 1936 la especie desapareció por completo.

Sin embargo, casi nueve décadas después, científicos australianos se han propuesto revivirlo. Es lo que se conoce como ‘desextinción’. «Se trata de devolver a la vida especies o subespecies que se extinguieron en su momento por acción de la humanidad», indica Alex Richter-Boix.

Aunque pueda parecerlo, no es una historia de ciencia ficción. En Siberia llevan años tratando de recuperar al mamut y España puede presumir de ser la primera en clonar una especie extinguida: la bucarda.

«Era una especie de cabra montesa pirenaica que murió a las pocas horas de nacer», explica Víctor G. Tagua, investigador de la Universidad de la Laguna y del Hospital Universitario Nuestra señora de la Candelaria.

El uro europeo es un animal que se extinguió en 1627 y que ahora pasta tranquilamente aquí mismo, en Salgüero de Juarros, en Burgos.

«En los años 30 fueron mezclando animales que conservaban los rasgos fenotípicos del uro y de esa manera lograron recrear un animal muy similar al que convivió con los cromañones», sostiene Eduardo Cerdá Romero, director de Paleolítico Vivo, un safari lleno de animales prehistóricos.

Entre las especies que se pueden ver está el caballo tarpán, que se extinguió en el siglo XIX. «Los últimos ganaderos polacos habían cruzado sus caballos con los últimos que quedaron y lo que se hizo fue intentar buscar en los caballos actuales esas características fenotípicas que recordaban al tarpán», subraya Estefanía Muro Rodríguez, bióloga de Paleolítico Vivo.

Se estima que de las 50.000 especies que hay en nuestro entorno, 16.000 como el bisonte europeo están en peligro de extinción. En el mundo desaparecen 100 especies cada día.

«Mucha gente está a favor de ese dinero que se gasta se invierta mejor en conservar las especies que siguen vivas», declara Richter-Boix. Aunque la ‘desextinción’ está plagada de controversias, introducir de nuevo estas especies nos puede traer grandes beneficios.

«El ganado lo que hace es limpiar, lo que hace es desbrozar y de esa manera se previenen los incendios que están asolando nuestro país en estos momentos», justifica Cerdá Romero. «Nos permitirán recuperar ambientes gravemente alterados a falta de piezas clave», añade Víctor G. Tagua. Animales que nosotros mismos contribuimos a extinguir.



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